MIS CURSOS:

LA LENGUA ITALIANA SIN LÍMITES Y SIN LA ESTRUCTURA RÍGIDA DEL EDIFICIO ESCOLAR.

La idea que voy (y va) madurando nace de mi experiencia laboral en el campo de la enseñanza, concretamente de la enseñanza de la lengua italiana a extranjeros.

Mi experiencia, tanto en Italia como en el extranjero, crece con y paralelamente a la evolución informática, la globalización, la red Internet, que acelera las comunicaciones (pero que con frecuencia las vuelve más superficiales) y con el siempre creciente número de personas que se acerca a la lengua italiana y quiere aprenderla de un modo serio pero con resultados inmediatos, aplicables enseguida en la realidad.

La enseñanza de una lengua debe, por tanto, adecuarse al cambio social, utilizando los medios que ofrece el mundo de la información pero manteniendo sus estructuras fundamentales que, residiendo en la relación humana entre la persona-profesor y la persona-alumno, recíprocamente se intercambian sus culturas y a la vez alcanzan el objetivo del “saber hablar una nueva lengua”. Unir por tanto velocidad y eficacia  a la enseñanza de la lengua, sin transformarla en un paquete que se vende como mercancía. Enseñar la lengua, no venderla. Unir profesionalidad y eficiencia. Proponer una modalidad de enseñanza que vaya a la par de la realidad globalizada y al mismo tiempo le sea inmune, que sepa inserirse en un mercado de intercambio sin transformar la lengua en cuestión. Una enseñanza que mantenga en el centro las relaciones entre las personas.

Mi idea de enseñanza se centra en la relación entre la persona-estudiante y la persona-profesor y está completamente desvinculada del concepto de escuela como ‘edificio escolar’: esto me permite organizar de manera rápida y sin atrasos burocráticos mis cursos en varias ciudades de Europa, con la colaboración de una persona en el lugar que se encarga de organizar los grupos y encontrar el lugar donde desarrollar las lecciones; al mismo tiempo organizo y propongo cursos en Roma, mi ciudad, para las personas que quieran unir el placer de un viaje al placer de aprender un nuevo idioma, teniendo a su disposición unas lecciones personalizadas, la comodidad de dar las clases en el propio apartamento y utilizar inmediatamente el idioma en situaciones reales en la ciudad, bajo la guía del profesor; por último, las lecciones on-line dan la posibilidad de dar las clases en cualquier lugar, simplemente conectándose a Internet con la comodidad de organizar directamente el horario con el enseñante.